El concepto de alfabeto tal y como lo podemos entender hoy, no existía en el Antiguo Egipcio. El lenguaje se basaba en ideogramas y fonogramas, combinando el lenguaje ideográfico con el fonético. Cualquiera de los tipos de escritura, jeroglífica, hierática o demótica se componía de estos dos tipos de símbolos. Se distinguen así los símbolos ideográficos, que son más de 700, y los que denominaríamos ortográficos, que son 24. Estos últimos son los que componen lo que se denomina alfabeto egipcio, y se corresponden con letras de nuestro alfabeto, y esto nos permite realizar las transcripciones, un método de sustitución directa de símbolos por letras conocidas, añadiendo las vocales necesarias para nuestra pronunciación, pues la escritura egipcia sólo transmite el esqueleto consonántico.

Esta tabla es una equivalencia entre el alfabeto español y los sonidos más cercanos en egipcio. Lógicamente aparecen símbolos repetidos, pues la equivalencia no es uno a uno y tampoco los sonidos son exactos a los de nuestro idioma. Por otra parte, faltan algunos signos egipcios que no tiene equivalencia directa con nuestro alfabeto. En algunas fuentes puede encontrar diferencias debidas fundamentalmente, a la adaptación fonética del idioma. Las letras no se pronuncian igual en un idioma que en otro, lo que puede dar lugar a que encuentre tablas en las que el símbolo no se corresponde con el aquí expuesto.

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